Brasil. Río de Janeiro

Población: 205,8 millones.
Capital: Brasilia.
Nacionalidades y etnias: 55% descendientes de Europeos, 38% Mulatos, 6% descendientes de Africanos.
Idioma: portugués.
Religión: 70% católicos romanos, también una significativa proporción practica varios cultos y/o animismo.

Durante siglos, Brasil ha simbolizado la huida hacia un paraíso tropical, alimentando la imaginación de Occidente como ningún otro país de Suramerica ha hecho jamás. Brasil es un país de proporciones míticas: desde su desmedida pasión por el carnaval hasta la inmensidad del oscuro Amazonas. Brasil es el quinto país más grande del mundo; ocupa casi la mitad del continente Sudamericano y limita con todos sus países, a excepción de Chile y Ecuador. La mayor parte del país presenta un bajo índice de habitantes, aunque algunas regiones en las que tradicionalmente ha existido una escasa densidad de población, como la zona del Amazonas, están experimentando un crecimiento muy rápido, acompañado de la tala de árboles y del agotamiento de sus recursos. Brasil se puede dividir en cuatro regiones geográficas. La larga y estrecha línea de la costa atlántica se caracteriza por las cordilleras costeras que se extienden entre los ríos Grande do Sul y Bahía, aunque a partir de la zona norte de Bahía el terreno se vuelve más llano. Las extensas tierras altas, que se extienden por la mayor parte del interior sur de la cuenca del Amazonas, están salpicadas por algunas pequeñas cadenas montañosas atravesadas por varios ríos. Existen dos grandes depresiones: la cuenca del Paraguay, caracterizada por bosque abierto, bosque bajo y matorral; y la densa jungla de la cuenca del Amazonas, al sudeste. Con 6275Km de recorrido, el río Amazonas es el más largo del mundo: su selva supone el 30% de la reserva forestal mundial. La riqueza y variedad de la fauna brasileña es asombrosa, situando al país a la cabeza del mundo en número de especies de primates, anfibios y plantas; además, es el tercero en variedades de aves y el cuarto en especies de mariposas y reptiles. A excepción de la zona sur del país, en la que las diferencias entre estaciones sí son extremas, con veranos especialmente calurosos y húmedos e inviernos muy lluviosos, no hay ninguna época poco recomendable para viajar a Brasil. Durante el período vacacional brasileño, de Diciembre a Febrero, puede resultar más complicado y caro; además, el grado de humedad que se alcanza en la zona comprendida entre Río y el extremo sur del país puede ser agobiante.